¿Qué es un generador de mapas de aula?
Un generador de mapas de aula coloca una lista de clase en un plano del aula, para que decidas dónde se sienta cada alumno antes de la clase y no durante. Uno bueno hace algo más que barajar: respeta las reglas que fijas —quién no puede sentarse junto a quién, quién debe estar delante— y te da algo imprimible para tener en la mesa.
Este funciona en tu navegador, sin cuenta y sin logins del alumnado. La lista, las reglas y las notas que añadas se guardan en este navegador y no se envían a ninguna parte, que es también la razón de que nunca pida fotografías ni fechas de nacimiento. Puedes guardar varias clases, imprimir una copia para ti y otra distinta para un sustituto, y generar un trimestre de distribuciones de una vez.
Mira un mapa de aula terminado
Este es un mapa real hecho con la herramienta de arriba, con sus nombres de ejemplo: 20 alumnos en 24 pupitres en grupos de cuatro, con dos reglas (Liam separado de Noah, Mia junto a Sophia) y Ethan, que necesita sentarse delante. El punto naranja lo marca. Debajo están los dos PDF que imprimió: tu copia, con la marca de primera fila, y la copia para sustitutos, solo con nombres y pupitres.

Las reglas son lo importante
Nadie abre una herramienta de mapas de aula porque quiera una distribución al azar. La abre porque dos alumnos no pueden sentarse juntos, o porque alguien necesita estar delante, o porque el rincón del fondo se ha convertido en un problema. Un generador que solo baraja ha automatizado la mitad fácil del trabajo y ha dejado la que importa.
Por eso aquí las reglas van primero. Elige dos alumnos y di separados o juntos; marca a quien necesite sitio delante. La distribución se resuelve alrededor de esas reglas en lugar de crearse y comprobarse después, y funciona en cualquiera de las formas del aula, porque lo que cuenta como «al lado» se calcula a partir de la distancia real entre mesas: en un grupo de cuatro todos son vecinos, en filas con pasillos quien está al otro lado del pasillo no lo es.
La parte más útil de esa promesa es lo que pasa cuando las reglas no pueden cumplirse todas. Pide tres alumnos que deban estar separados en un grupo de cuatro mesas y algo tiene que ceder. En vez de devolver en silencio un mapa que rompe una regla que fijaste, nombra la que no ha podido cumplir y deja el resto intacto, así puedes ampliar la distribución, quitar una regla o mover a alguien a mano sabiendo exactamente qué estás arreglando.
Un aula no es una cuadrícula
La versión anterior de esta página ofrecía una lista de distribuciones que eran la misma cuadrícula rectangular con nombres distintos. Elegir «Grupos» daba una cuadrícula; elegir «Laboratorio» daba una cuadrícula. Parecía una función y se comportaba como una etiqueta.
Las formas de aquí son geometría real: filas, filas cortadas por pasillos, mesas en pareja pegadas con un hueco antes de la siguiente pareja, grupos de cuatro y de seis, una herradura y una doble herradura con anillo interior. Eso importa más allá de la apariencia, porque la forma determina quién se sienta al lado de quién y, por tanto, si tus reglas de separación significan algo. Unas mesas en pareja con un hueco de verdad entre parejas producen vecinos completamente distintos de una fila de mesas separadas por igual, aunque las dos tengan veinticuatro alumnos.
También hay un cambio de vista, que suena cosmético y no lo es. Un mapa dibujado desde el punto de vista del alumnado está en espejo mientras estás de pie junto a la pizarra leyéndolo, que es justo cuando lo necesitas. Un botón gira el aula para que el plano coincida con lo que tienes delante, y la copia impresa sigue la orientación que elijas.
La copia que dejas para otra persona
Pregunta al profesorado para qué sirve de verdad un mapa de aula y una cantidad sorprendente responde: la clase de sustitución. Quien no conoce al grupo necesita saber quién es quién, y un plano encima de la mesa hace más por una hora difícil que cualquier cantidad de instrucciones escritas. Es también la razón de que imprimir importe más que exportar una imagen, y la versión anterior de esta página solo sacaba un PNG.
Aquí hay dos PDF del mismo mapa. El tuyo lleva las marcas de primera fila y las notas privadas que hayas escrito, en pequeño al pie de la página. La copia para sustitutos lleva nombres y mesas y nada más: sin notas, sin marcas. Una nota que escribes para recordarte que hay que estar pendiente de un alumno no es algo que le des a un desconocido, y separar las dos copias es la única forma honesta de permitirte tener notas.
Es también la razón de que no haya fotografías del alumnado. Guardar fotos de menores de forma responsable exige un sistema de cuentas y un contrato de tratamiento de datos. Para una herramienta sin inicio de sesión, guardar caras de menores sería una responsabilidad que no deberíamos asumir ni tú querer. Los nombres en las mesas hacen el trabajo.
Nada de tu clase sale de este navegador
Tres preguntas surgen una y otra vez sobre el software para el aula: qué pasa con los datos del alumnado, si el producto cumple la normativa de protección de datos escolares y si funciona en un Chromebook del centro. Una herramienta con cuentas y servidor tiene que responderlas con una política de conservación de datos.
Esta no tiene cuenta que crear ni servidor al que enviar nada. Tus listas, reglas y notas se escriben en el almacenamiento de este navegador y se quedan en el dispositivo que usas. Borrar los datos del navegador las elimina; abrir la página en otro ordenador te da una herramienta vacía. Es una limitación real —no hay sincronización— y es la consecuencia directa de lo que hace que la respuesta sobre privacidad sea sencilla.
Para el resto de la clase, el temporizador de aula y el marcador de clase cubren las otras dos cosas que suelen estar en la pizarra, y el generador de fichas crea la tarea.